AUTOCONOCIMIENTO: LA LIBERTAD INTERIOR
«Tal y como puede ver cualquiera que lo investigue, el conocimiento
de uno mismo es la tarea más importante de todas y la base fundamental
de la educación.»
El propósito de este artículo no es otro que demostrar lo
dicho, pero para ello debe reflexionarse lo que se diga con atención, porque
como ya se verá, esto va de sentir cosas dentro y cambios súbitos de
percepción,

por lo que con una lectura meramente intelectual no se podrá
comprobar la veracidad o falsedad de lo dicho, por el contrario se corre el peligro de crearse un muro de prejuicios y de escapes escusados en la imposibilidad.
Se nos dice que del cerebro se sabe muy poco y que utilizamos una parte ínfima del mismo, y con esa información nos solemos conformar, con lo que otro dice o con lo primero que se oye.

No obstante, si se va con
cuidado, es bien sencillo darse cuenta de las limitaciones de nuestro pensar
dado que, mediante la voluntad resulta imposible pensar en algo
desconocido, resulta imposible pensar sin concepto, sin idea, sin recurrir a
la memoria, sin recurrir al conocimiento pasado.
Si se es consciente de esto y se comprende como un hecho tras haberlo comprobado (apenas lleva unos segundos) estamos en disposición de asegurar que el pensamiento es un movimiento que opera sobre la incompleta memoria, sobre el pasado, y que por lo tanto jamás puede ser libre.
Entonces, puedo estar seguro de que la libertad interior no puede ser producto del pensamiento, no es algo conocido porque lo estoy buscando, no puede ser una idea, un concepto, ni existe método conocido para alcanzarla.

Esto que digo es malo para el
negocio de la meditación, para el de la psiquiatría y la psicología, para las
autoridades religiosas y políticas… Pero para mí es un hecho y lo describo
por si alguien se aventura a comprobarlo.
Este proceso de recordar a voluntad lo que se conoce es fundamental
para el desenvolvimiento técnico: trabajar, conducir, hablar… Y además
mecaniza las tareas hasta el punto de realizarlas sin necesidad de prestar
total atención.
Cuando un conductor es nobel precisa de mucha atención a
todo y quien vaya a su lado, y en sus manos, notará que se respira un aire
de inseguridad y nerviosismo…
Pero a medida que se práctica la atención
queda liberada de la tarea y se puede mantener una conversación con el acompañante o contemplar el paisaje sin temor alguno.

Por otra parte, en el
ámbito técnico la aplicación de un método una y otra vez suele dar el
resultado esperado. En este sentido el pensamiento es capaz de predecir lo
que ocurrirá porque la solución es estática, fija e invariable. Cuando
enfrentamos problemas de tipo técnico el pensamiento es un instrumento
único, preciso y capaz de prever lo que ocurrirá en muchas y variadas
ocasiones.

Sin embargo la mayoría de problemas que tiene el ser humano son
de carácter psicológico, son problemas de relación, de falta de
entendimiento sobre lo que es correcto u ordenado.
Y este tipo de asuntos
no son estáticos, son interacciones entre conciencias y visiones del mundo
que cambian durante la vida,

por lo que en este caso el pensamiento no
puede predecir según un método, pero lo hacemos, o más bien tratamos de
hacerlo. Porque esto ya está en el ambiente y el pensamiento lo imita y
mecaniza. Quedamos adoctrinados en unas normas de conducta que
cultivan en nosotros asco a determinadas cosas e idolatría por otras. Se
hace mediante el premio y el castigo, mediante el miedo a ser rechazado
por la tribu, mediante la repetición perpetua… Y del mismo modo que
mecanizamos el andar también lo hacemos con la ideología política, con la
religión… Con la imitación psicológica y la idea fácil de creer.
Por este motivo tenemos tal cantidad de problemas relacionales,
porque cada uno va sujeto a una visión del mundo y a unos prejuicios que
impiden la relación con el resto.

Y como el pensamiento solo puede aplicar
su bucle, su método, jamás cabe el entendimiento, y el conflicto entre
pensamientos es constante y omnipresente.
Tenemos la costumbre de
hacernos una idea de cómo es la gente obviando el hecho de que nosotros
no pensamos igual que hace diez años y que tal vez ellos tampoco.
Esa es la predicción del pensamiento estático en su imagen,
en su idea, pero en este caso es una burda profecía:
«mí creencia.»

De suerte que el pensamiento no es lo único que existe en la mente.

El desarrollo tecnológico es una buena prueba de que existe otro proceso en la mente capaz de concebir lo desconocido.
Porque las cosas se crean sin
concepto, sin palabra, lo cual significa que además de tener acceso al
limitado campo de lo conocido o de la conciencia, también tenemos acceso
al ilimitado campo de lo desconocido,
cuyo contacto alterará la
configuración de la conciencia,

y en contra del pensamiento dominante que
establecía que volar era imposible puesto que la densidad del aire es menor
que cualquier artefacto, ahora sabemos que eso solo era un dogma
disfrazado de ley natural inducida, por el desconocimiento de la
aerodinámica, y por el conocimiento de ser una autoridad en la materia: el
estatus nubla la visión. Tenemos la absurda creencia de que sabemos y eso
nos impide aprender.

Tenemos la absurda creencia de que sabemos y eso
Alejandro Alcayna: «el grande» (este apodo es repudiado por el, no es de su agrado, pero de nuestra consideración)
nos impide aprender.
La creación, el poder acceder a lo desconocido durante un instante,
es un don del ser humano aplicable, tanto al desarrollo tecnológico como al
psicológico. No obstante aquí cabe un matiz ineludible:
«cuando alguien idea una nueva herramienta o sistema y lo comparte con otros, todos pueden
disfrutar de la creación sin necesidad de concebir por ellos mismos el
invento o una mejora del mismo, pero cuando alguien consigue claridad y
paz en la mente solo le vale a él.»
Porque cada ámbito interno es distinto en contenido, cada conciencia tiene
un ramillete distinto de tonterías y creencias aunque coincidan en alguna, y por mucho
que le comunique a otro mi experiencia, mis palabras no lo transformarán a él porque están
vacías, son símbolos estáticos que no pueden contener la verdad, la
emoción que acompañó a mí descubrimiento.
Es fundamental que cada cual se dé cuenta de sus limitaciones investigando por sí mismo y siga
haciéndolo de por vida.

Porque a menos que uno acceda a lo desconocido
en su propia psique la comprensión de la mente no será posible, y sin esto
es imposible estar verdaderamente libre, libre sin teorías sobre qué es
libertad.
De modo que hay dos procesos, uno que solo busca salidas en la
memoria y que mecaniza los actos mediante múltiples reacciones
dependiendo del estimulo y el ambiente, y otro capaz de obtener una
solución nueva ahora, en cuanto la urgencia sea verdadera. El pensamiento
solo es capaz de ver y de dar la vieja respuesta programada, pero el otro
proceso, el darse cuenta, es el proceso de compresión que funciona cuando
miramos sin prejuicios, y este parece sin duda el apropiado para la relación
con la vida, con lo dinámico. El ser humano necesita compresión, necesita
desesperadamente desprogramar y desprenderse por completo de sus ideas
psicológicas, .

porque son la evolución de este problema desde hace milenios
y solo conllevan conflicto, separación y total falta de entendimiento.
Debemos darnos cuenta de que nuestra conciencia debe ser dinámica
psicológicamente y de que no hay autoridad.
No hay nada que le impida a
uno darse cuenta de que nuestra conciencia no es más que un montón de
recuerdos y de conceptos psicológicos, de directrices que limitan nuestra
experiencia y nuestra visión de la dinámica verdad de la vida, pero para ello
debe haber interés por descubrir sobre uno mismo.
Como esto no ocurre,
creamos sociedades estáticas llenas de tradiciones psicológicas y absurdas
creencias cegadoras, incapaces de crear en este sentido y volcadas hacia el
desarrollo tecnológico, lo cual proporciona una ilusoria sensación de
evolución o desarrollo hacia algo bueno, pero psicológicamente caóticas y
autodestructivas.
Los ideólogos creen que pueden conducir a las gentes
hacia lo que ellos han concebido, pero el cambio psicológico no ocurre
mediante palabras ni mediante leyes, únicamente es posible mediante la
compresión de cada uno, y no de la creencia en las profecías de otros.
La libertad interior existe cuando uno se da cuenta de que su
capacidad para comprender es incorruptible y absoluta y de que
psicológicamente no hay otra autoridad que esa.

Se desoye o cuestiona
cualquier dictado del pensamiento cuando este se inmiscuye en la parcela
errónea, entonces es posible estar libre de las limitaciones que se
programaron en mí conciencia, y si tal es el caso podré decir que
experimenté la libertad interior.
Cada día se oyen más los pájaros en el silencio que queda cuando el
pensamiento no juzga y desea más, cuando no se pretende ser algo distinto
sino que se investiga lo que se es. Entonces los problemas se disipan y la
ilusión desaparece. Tal y como se dijo al principio, esto no es más que una
teoría para aquel que no lo compruebe en sí mismo, y solo su comproba

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